El arte de amar no es para mí; cuán larga dicha espera.
Ojos que atraviesan y mirada que penetra;
odio seguir despierta.
Elévame con el aire, entiérrame con la mar;
escóndeme en el llanto de no enamorarme nunca más.
Escuece la herida abierta: mátame deprisa que quema.
Luz de tarde, falleciendo en el horizonte;
envuélveme noche de luna negra.
Soportar el fuego es dicha buena;
en pos del abismo vivo errando, porque la vida truena.
Lazareto de Mahón (Menorca)
(Hay cosas que nunca se olvidan)




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