Cuchillo de plata,
que corta las horas,
raja valiente,
pero a la vez perdedora.
Lágrimas negras,
en la rosa de seda,
olor que me lleva,
a las noches en vela.
Herida tan grande,
herida me deja,
lo busqué yo sola,
al navegar sin olas.
La horas me queman,
la vida se escapa,
el sol no me deja,
llorar a deshora.
Sábana tibia,
me protege del mundo,
sentirla tan cerca,
me hace segura.
El amor no existe
cuando uno lo busca,
mejor perder la cabeza,
y esperar a que venga.




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